_ OPINION

El aborto inseguro es un problema de salud pública, de derechos humanos, de justicia social y inequidades

Por: Daniel Amilcar Terranova Romero .

Profesional especializado en Administración en  Salud Pública y Epidemiologia

 

La problemática del aborto es el reflejo de la desigualdad, la falta de oportunidades, la falta de educación en términos académicos y desde luego la ausencia de políticas integrales de educación en salud sexual y reproductiva, la cual debe impartirse en primera medida desde los hogares, también ha sido el resultado de las barreras de accesibilidad y oportunidad a los servicios de salud en el país. Social y psicológicamente el estima que produce un embrazo no deseado en adolescentes o en mujeres mayores ha obligado a buscar la solución a esos embarazos con personal no idóneo, no formado académicamente para realizar ese tipo de procedimientos de manera segura e higiénica y el resultado ha sido las altas tasas de enfermedad y mortalidad por abortos realizados en garajes o con métodos no convencionales como introducir objetos en la cavidad uterina para eliminar el embrión hasta la 9 semana o el feto a partir de ese periodo de embarazo o gestación y las secuelas de estas intervenciones no facultativas han sido desastrosas para esta mujeres y sus familias.                                                                        

            El aborto es el cuarto método más frecuente usado por las mujeres latinoamericanas para controlar su fecundidad. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) anualmente ocurre 210 millones de embarazos en todo el mundo y de estos hay 53 millones de abortos, de los cuales 19 millones son abortos inseguros.

             En Colombia se realizan, cada año, 400.400 abortos a través de métodos no seguros y completo esta cifra diciendo que 39 de cada mil mujeres en edad fértil deciden abortar anualmente en el país.

            En Colombia, si bien la Corte Constitucional lo despenalizó bajo 3 causales en el 2006 (violación, deformación incompatible con la vida del feto y riesgo para la madre), hasta ahora se imponen el aborto inseguro “como consecuencia de la poca información, las trabas administrativas, los retrasos en los procesos de atención, los maltratos y las violaciones a los derechos de las mujeres”.

            Si en el país todas las mujeres pudieran tener acceso a un aborto seguro cuando lo desean en los últimos 12 años se hubieran brindado alrededor de 4 millones de atenciones y se hubiera evitado la muerte de casi 600 mujeres por complicaciones de estos procedimientos inseguros o de la maternidad forzada, lo que también significa que se hubieran podido evitar la pérdida de más de 36.000 años de vida saludable por esta misma causa.

            La Corte Constitucional, en un fallo histórico, despenalizó el aborto hasta la semana 24 de gestación (sexto mes) y estableció que a partir de ahí, las personas gestantes podrán acceder a la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) en las tres causales que eran legales desde el 2006.

            En Colombia el 54% de todos los embarazos son no intencionados, y la mitad de ellos termina en abortos. Treinta de cada cien mujeres de 15 a 44 años aborta; 22% entre las de 45 a 49 y 19,4% entre de las de 50 a 55 años y el 44.5% de las adolescentes embarazadas  han  abortado;  la tercera  parte  de todas,  lo hicieron  presionadas  por el compañero.  De manera general, la tasa de mortalidad por causas diferentes a violencia, es de: 92 /100.000 son muertes maternas, 15 por cáncer de cuello uterino y 9 por cáncer de mama, pero a pesar de estas diferencias en la tasas, el sistema ha sido muy parco para tomar las medidas adecuadas para prevenir la mortalidad y morbilidad asociadas al aborto.

            Las adolescentes, nuestro grupo de mayor preocupación egresan de los hospitales por diagnóstico de parto como segunda causa de egreso, y por aborto como tercera causa, por lo que considera la Red de Prevención del Embarazo Adolescente, que en la mayoría de los casos, al parto y el aborto en las adolescentes son una falla en múltiples  campos:  en educación,  en formación  e información  en salud sexual y reproductiva; en acceso oportuno a los métodos de planificación, en acceso económico y locativo a espacios de asesoría y distribución de los mismos; en los hombres abusadores que toman a las mujeres como objeto y satisfacción personal violando  su  derechos  al  libre  desarrollo  de  la  personalidad,  a  su  libertad  de elección, a sus posibilidades de desarrollo más allá de la maternidad.

            Por todo lo anteriormente enunciado podemos manifestar que seguimos siendo débiles en mejorar indicadores en salud pública preventiva como el embarazo en adolescentes, la débil adherencia a los métodos convencionales de planificación que desde luego pueden fallar en un porcentaje minino y hacen falta campañas más agresivas en educación en salud sexual y reproductiva y por ultimo manifestar de que los hombres participan en un alto porcentaje en la decisión de abortar dado que mal en cuerpo ajeno no se siente y hoy las mujeres están reclamando el derecho a decidir que hacen con su cuerpo y a no traer al mundo hijos no deseados que entrarían a aumentar el cordón de pobreza y miseria ya existente, sin oportunidades para desarrollar una vida digna y sin limitaciones afectivas educacionales, de seguridad alimentaria, de vivienda y de ingresos y lo más grave: niñas y adolescentes cabeza de familia sin el apoyo del causante de este embarazo

Según del criterio de un amigo ginecólogo del cual no mencionaré su nombre por respeto, el cual manifiesta “Que es una decisión tomada por la Corte en derecho, pero a esa edad gestacional, No es Ético”, a las 24 semanas el feto está formado.

            Para concluir, en un país como el nuestro, donde el homicidio se convirtió en un mecanismo de silenciar al otro o de cobrar deudas, matar a un feto de 24 semanas cuando pudo haber sido antes, es fomentar la escalada de mortalidad prevenible y evitable y aumentar las cifras de años saludablemente perdidos que en Colombia es elevado.

            Se debe aumentar la educación en métodos de planificación tanto para hombres como mujeres y facilitar la consecución fácil y sin barreras  esos mecanismos masivamente.

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